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    August 17

    Dao Dejing

    De la dosis y la capacidad

    Cuando poseo
    una capacidad superior
    el Tao
    fluye a través de mí

    Cuando poseo
    una capacidad mediana
    escribo poemas
    sobre cómo se debe fluir

    Cuando no poseo
    capacidad alguna
    el fluir me irrita

     


    Nada dura eternamente

    Nada dura eternamente
       un amanecer no dura toda la mañana
    Nada dura eternamente
       un aguacero no dura todo el día
    Nada dura eternamente
       ni un atardecer toda la noche

    La tierra... el cielo... el trueno...
       el viento... el fuego... los lagos...
       las montañas... el agua...
    cambian siempre

    Si ninguna de estas fuerzas dura eternamente
    ¿Pueden durar la visiones del hombre?
    ¿O sus ilusiones?

    Durante la sesión
    acepta lo que suceda

    Nada dura eternamente

     

     

    Devocionario psiquedélico

    Timothy Leary  

    July 19

    ABSINTHE


    La absinta

    El hada verde


     


            A fines del siglo XVIII, el médico francés Pierre Ordinaire (algo así como "Piedra Cualquiera", en castellano) se exilió por razones políticas en la ciudad suiza de Couvet, en el cantón de Neufchatel, y allí se puso a ejercer sus dos oficios: el de sanar enfermos y el de fabricar pócimas curativas. Fue a poco de instalado en Suiza cuando Ordinaire comenzó a recetar a sus parroquianos una panacea llamada "elixir de absinthe", hecha a partir de una hierba conocida como ajenjo y cuyos nombres científicos --según variantes-- son artemisia absinthum, artemisia mitelline o artemisia pontica.

            Cuenta la leyenda que, a su muerte, el doctor Ordinaire legó la misteriosa receta a su gobernanta y que ésta enseguida la vendió a dos señoritas de apellido Henriod, quienes se pusieron a explotarla comercialmente, cultivando lo necesario en sus propios huertos y destilando el elixir en su cocina, con la ayuda de un pequeño alambique. En las pocas etiquetas que han sobrevivido aún puede leerse: "Extracto de ajenjo, calidad superior, única receta de Mlle. Henriod de Couvet".

            En 1797, las hermanas Henriod decidieron vender la receta a un próspero comerciante de apellido Dubied, que montó la primera fábrica de absinthe, asociándose para ello con su hijo Marcelin y con su yerno Henri-Louis Pernod.

            Desde tiempos antiguos, el ajenjo (que crece en toda Europa, excepto en el extremo Norte) había sido utilizado con fines medicinales. Un papiro egipcio del 1.600 a.C. lo menciona por sus virtudes tónicas, diuréticas y antisépticas. Hipócrates lo recomendaba contra la ictericia y Galeno contra la malaria. Etimológicamente, "absinthium" quiere decir en griego "carente de dulzor" o "imposible de beber". En francés existe la expresión "avaler l'absinthe" (tragarse el ajenjo) que significa soportar algo desagradable o doloroso con estoicismo. Según parece, los vencedores en los antiguos juegos Olímpicos eran obligados a beber una bebida mezclada con ajenjo para que, al tiempo que saboreaban el éxito, no olvidaran las pasadas amarguras y derrotas. Ya durante la Edad Media eran corrientes ciertos "vinos de ajenjo" hechos con hierba, anís e hisopo y consumidos para aliviar anginas, inflamaciones de párpado y dolores de muela.

            La novedad del emprendimiento de Dubied y Pernod fue que su elixir no era vendido por boticarios, sino en las tiendas de licores y bebidas, en caracter de aperitivo digestivo. Tan exitoso resultó el negocio que pronto el yerno se emancipó para fundar su propia destilería, a la que bautizó Pernod Fils; acto seguido, a comienzos del siglo XIX, como una forma de evadir impuestos, resolvió mudar su fábrica a Portarlier, Francia.

    Bebida macerada y destilada de plantas aromáticas -concretamente el ajenjo y el regaliz- encuentra en los artistas de finales del siglo XIX y principios del XX a sus principales valedores. Los Wilde, Van Gogh, Baudelaire, Manet, Picasso, Degas, Hemingway... ven en este licor la inspiración para sus obras. Son numerosas las referencias artísticas de la absenta: Manet pintó El bebedor de absenta (1859); Degas, La absenta (1876); Picasso, La mujer bebiendo absenta (1901) y El vaso de absenta (1911)...

    Dicha inspiración procede del ajenjo, mejor dicho de las tuyonas, un componente que causa cierta sensación de placer absoluto y que provocará años más tarde su prohibición; primero en Suiza, luego Francia, Gran Bretaña y prácticamente todos los países donde se consumía.

    Cuentan que la absenta dio el coraje necesario a Hemingway para torear y ayudó a Van Gogh en su decisión de cortarse la oreja.





    EL SUEÑO DE HEMINGWAY 1 parte de Absinta Lehmann 55º ó 70º 1 parte de zumo de limón recién exprimido 1 terrón de azúcar de caña 1 hoja de menta fresca






    El árbol que mueve algunos a lágrimas de felicidad,
    en la Mirada de otros no es más que un objeto Verde
    que se interpone en el camino.
    Algunas personas Ven la Naturaleza como algo Ridículo y Deforme,
    pero para ellos no dirijo mi discurso;
    y aun algunos pocos no ven en la naturaleza nada en especial.
    Pero para los ojos de la persona de imaginación,
    la Naturaleza es imaginación misma.
    Así como un hombre es, ve.
    Así como el ojo es formado, así es como sus potencias quedan establecidas.

    BLAKE, William

    Si las puertas de la percepción se depurasen,
    todo aparecería a los hombres como realmente es: infinito.
    Pues el hombre se ha encerrado en sí mismo hasta ver
    todas las cosas a través de las estrechas rendijas de su caverna.