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February 14
ERÓTICA
Tu placer es lento y duro viene de lejos retumba en las entrañas como las sordas sacudidas de un volcán dormido hace siglos bajo la tierra y sonámbulo todavía
Como las lentas evoluciones de una esfera en perpetuo e imperceptible movimiento Ruge al despertar despide espuma arranca a los animales de sus cuevas arrastra un lodo antiguo y sacude las raíces
Tu placer lentamente asciende envuelto en el vaho del magma primigenio y hay plumas de pájaros rotos en tu pelo y muge la garganta de un terrón extraído del fondo como una piedra.
Tu placer, animal escaso.
ESCORADO
Mirándola dormir dejé que el barco se inclinara lentamente hacia un costado precisamente el costado sobre el que ella dormía apoyando apenas la mejilla izquierda el ojo azul la pena negra de los sueños y por verla dormir me olvidé de maniobrar pensando en las palabras de un poema que todavía no se ha escrito y por ello era el mejor de todos los poemas tan sereno tan sutil como su piel de mujer casi dormida casi despierta, tan perfecto como su presencia inaccesible sobre la cama, proximidad engañosa de contemplarla como si realmente pudiera poseerla allá en una zona transparente donde no llegan las sílabas orando ni el clamor de las miradas que quieren acercarse en la falsa hipócrita intimidad de los sueños.
Cristina Peri Rossi
tastimucristinotis
Hay un pájaro azul en mi corazón que quiere salir pero soy duro con él, le digo quédate ahí dentro, no voy a permitir que nadie te vea.
hay un pájaro azul en mi corazón que quiere salir pero yo le echo whisky encima y me trago el humo de los cigarrillos, y las putas y los camareros y los dependientes de ultramarinos nunca se dan cuenta de que esté ahí dentro.
hay un pájaro azul en mi corazón que quiere salir pero soy duro con él, le digo quédate ahí abajo, ¿es que quieres hacerme un lío? ¿es que quieres joder mis obras? ¿es que quieres que se hundan las ventas de mis libros en Europa?
hay un pájaro azul en mi corazón que quiere salir pero soy demasiado listo, sólo le dejo salir a veces por la noche cuando todo el mundo duerme. le digo ya sé que estás ahí, no te pongas triste.
luego lo vuelvo a introducir, y él canta un poquito ahí dentro, no le he dejado morir del todo y dormimos juntos así con nuestro pacto secreto y es tan tierno como para hacer llorar a un hombre, pero yo no lloro, ¿lloras tú?
Charles Bukowsky

October 23
Esta mañana, al ir al trabajo, un hombre me ofreció tres poemas a cambio de dos cigarros... ...L'eixaple dreta, nunca deja de sorprenderme.
Recuerda los buenos momentos con una sonrisa
Rememora los malos como experiencias
Silencia los que no fueron, ni lo uno ni lo otro
ni buenos, ni malos, porque esos
esos se los lleva el viento, esos serán olvidados DUENDE
Como una hermosa cometa
que simbolice tu libertad
córtale en seco el hilo
y si retorna
si vuelve, es que libre
siempre fué
Como furiosa águila
lucha por tu libertad
Deja que el viento sople
y te quiera dominar
déjalo que resople
pero que jamás te aparte
del camino elegido
para libremente volar
DUENDE
Mujer morena
tú que bailas
alrededor de la hoguera
pregúntale tú al fuego
por que no me habla
no me dice nada
esta noche
la luna llena
Ahora, tan sólo un poema queda
tres cosas no me cansaré
jamás de contemplar
El fuego
tu rostro
y el mar
DUENDE
May 02
Algunos dicen que debemos eliminar del poema los remordimientos personales, permanecer abstractos, hay cierta razón en esto, pero ¡POR DIOS! ¡Doce poemas perdidos y no tengo copias! ¡Y también te llevaste mis cuadros, los mejores! ¡Es intolerable!
¿Tratas de joderme como a los demás? ¿Por qué no te llevaste mejor mi dinero? Usualmente lo sacan de los dormitorios y de los pantalones borrachos y enfermos en el rincón. La próxima vez llévate mi brazo izquierdo o un billete de 50, pero no mis poemas.
No soy Shakespeare pero puede ser que algún día ya no escriba más, abstractos o de los otros. Siempre habrá dinero y putas y borrachos hasta que caiga la última bomba, pero como dijo Dios, cruzándose de piernas: veo que he creado muchos poetas pero no mucha poesía.
CHARLES BUKOWSKY August 28
Albina y los hombres perro
"La Jaiba pedaleaba adelante. Albina, atrás, moviendo en forma automática sus enormes piernas, sin asirse del manubrio, iba escribiendo en su cuaderno: <<No sé a dónde voy pero sé con quién voy. No sé donde estoy pero sé que estoy aquí. No sé lo que soy pero sé cómo me siento. No sé lo que valgo pero sé no compararme. No sé como evitar los golpes pero sé cómo resistirlos. No sé como vencer pero sé cómo escapar. No sé lo que es el mundo pero sé que es mío. No sé lo que deseo, pero sé que lo que deseo me desea>>."
"Mi ama... corazón... herida buena... más que horizonte... más que océano... más que cielo... punzada de mis puñales... latidos son tu nombre... madre de mis respiros... ¡Amor!... ¡Sangramor!... ¡Mueramor!... ¡Ladramor!... ¡Flor en mis sesos!... ¡Mirada que nos quema!... ¡Te resuello, te jadeo, qué gusto, tú en la tierra, tú en el aire, aroma, orines, pelo sudado, boca dulce, lamer tu sombra, sudario negro, revolcarme, morir a tus pies, entero, tuyo, tuyo, tuyo!... Pero la otra... ¡La otra! ¡Ay!... Perradiosa, mordedura, luna violeta, esclavo, fragancia, bisturí, culo, deleite, lazo voraz, remolino turbio, absorbe, axige, pasma, corroe, falo, testículos, flechas, candente, galopar, volar, hundirse entre sus piernas, lamer y lamer, vulva de plata... Jauría... perro contra perros... túnel insaciable... fornicar... fornicar... Mensajera de la mala luna... ¡Mil labios rojos!... ¡Me voy! ¡No quiero!... ¡Amárreme, ama!" January 27
Y caminando por los jardines del palacio de Buckingham
te dije:
< Y además no es necesario pasear por Europa
para llenar los poemas de nombres tradicionales >.
Me miraste ofendida,
porque a las cinco tenías cita
con la tumba de Wiliam Blake.
Cristina Peri Rossi
January 25
Se despidieron despacio, ella sonrió un poco, el sonrió un poco más, pero nosotros sabemos que Tertuliano Máximo Afonso tiene otra idea en la cabeza, que es retirar de la vista de María Paz, lo más deprisa posible, los papeles delatores, por eso no es de extrañar que que casi la haya empujado a la cocina, Venga, haz el café, mientras yo intento arreglar este caos, y entonces sucedió lo inaudito, como si no le diese importancia a las palabras que salían de su boca o como si no las entendiese completamente, ella murmuró, El caos es un orden por descifrar, Qué, qué has dicho, preguntó Tertuliano Máximo Afonso, que ya tenía la lista de los nombres a salvo, Que el caos es un orden por descifrar, Dónde has leído eso, a quién se los has oído, Se me acaba de ocurrir, no creo haberlo leido nunca, y oirselo a alguien, de eso estoy segura que no, Pero cómo te ha salido una frase así, Qué tiene de especial la frase, Tiene mucho, No sé, tal vez porque trabajo en el banco con algoritmos, y los algoritmos, cuando se presentan mezclados, confundidos, para quien no los conoce pueden parecer elementos caóticos, aunque en ellos existe, latente, un orden, verdaderamente creo que los algoritmos no tienen sentido fuera de cualquier orden que se les dé, el problema está en saber encontrarlo, Aquí no ha algoritmos, Pero hay un caos, tú mismo lo has dicho, Unos cuantos videos desordenados, nada más, Y también las imágenes que tienen dentro, pegadas unas a otras de manera que describan una historia, o sea, un orden, y los caos sucesivos que la imágenes formarían si las esparciéramos antes de volver a pegarlas para organizar historias diferentes, y los sucesivos órdenes que iríamos obteniendo, siempre dejando atrás un caos ordenado, siempre avanzando hacia el interior de un caos por ordenar, Las señales ideológicas, dijo Tertuliano Máximo Afonso, poco seguro de que la referencia viniese a propósito, Sí, las señales ideológicas, si así quieres llamarlo, Da la impresión de que no me crees, No importa si te creo o no te creo, tu sabrás lo que andas buscando, lo que me cuesta entender es cómo se te ha ocurrido ese hallazgo, la idea de un orden contenido en el caos y que puede ser descifrado en su interior, Quieres decir que en todos estos meses, desde que nuestra relación de inició, nunca me has considerado suficientemente inteligente para tener ideas, Qué dices, no es eso, tu eres una persona bastante inteligente, aunque, Aunque, no necesitas termiar, menos inteligente que tú, y claro está, me falte la buena preparacioncita básica, soy una pobre empleada de banco, Déjate de ironías, nunca he pensado que seas más inteligente que yo, lo que quiero decir es que esa idea tuya es absolutamente sorprendente, Inesperada en mí, En cierto modo, sí, El historiador eres tú, pero creo saber que nuestros antepasados sólo después de haber tenido las ideas que los hicieron inteligentes comenzaron a ser lo suficientemente inteligentes para tener ideas, Ahora me sales paradójica, heme aquí de asombro en asombro, dijo Tertuliano Máximo Afonso, Antes de que acabes transformándote en estatua de sal, voy a hacer café, sonrió María Paz, y mientras iba por el pasillo que la conducía a la cocina, decía, Organiza el caos, Máximo, organiza el caos.
José Saramago, El hombre duplicado
August 22
Cuando el espíritu se desvanece aparece la forma.
Charles Bukowski August 18 Todo
Los muertos no necesitan aspirina o tristeza supongo.
pero quizas necesitan lluvia. zapatos no pero un lugar donde caminar.
cigarrillos no, nos dicen, pero un lugar donde arder.
O nos dicen: Espacio y un lugar para volar, da igual.
los muertos no me necesitan.
ni los vivos.
pero quizas los muertos se necesitan unos a otros.
En realidad, quizas necesitan todo lo que nosotros necesitamos
y necesitamos tanto Si solo supieramos que es.
probablemente es todo
y probablemente todos nosotros moriremos tratando de conseguirlo
o moriremos
porque no lo conseguimos.
Espero que cuando yo este muerto comprendais
que consegui tanto como pude.
Charles Bukowski
August 12
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1 |
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Mil novecientos diecisiete. |
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Mi adolescencia: la locura |
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por una caja de pintura, |
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un lienzo en blanco, un caballete. |
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Felicidad de mi equipaje |
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en la mañana impresionista. |
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Divino gozo, la imprevista |
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lección abierta del paisaje. |
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Cándidamente complicado |
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fluye el color de la paleta, |
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que alumbra al árbol en violeta |
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y al tronco en sombra de morado. |
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Comas radiantes son las flores, |
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puntos las hojas, reticentes, |
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y el agua, discos trasparentes |
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que juegan todos los colores. |
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El bermellón arde dichoso |
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por desposar al amarillo |
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y erguir la torre de ladrillo |
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bajo un naranja luminoso. |
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El verde cromo empalidece |
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junto al feliz blanco de plata, |
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mas ante el sol que lo aquilata |
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renace y nuevo reverdece. |
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Llueve la luz, y sin aviso |
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ya es una ninfa fugitiva |
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que el ojo busca clavar viva |
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sobre el espacio más preciso. |
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Clarificada azul, la hora |
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lavadamente se disuelve |
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en una atmósfera que envuelve, |
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define el cuadro y lo evapora. |
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Diérame ahora la locura |
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que en aquel tiempo me tenía, |
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para pintar la Poesía, |
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con el pincel de la Pintura. |
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2 |
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Y las estatuas. En mi sueño |
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de adolescente se enarbola |
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una Afrodita de escayola |
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desnuda al ala del diseño. |
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¡Inusitada maravilla! |
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Mi mano y Venus frente a frente |
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con mi ilusión de adolescente: |
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un papel y una carbonilla. |
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Ante la forma, era mi estado |
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de pura gracia y de blancura, |
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peregrinante a la ventura, |
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libre, dichoso y maniatado. |
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Incontenible, aunque indecisa, |
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la línea en curva se dispara |
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como si un pájaro jugara |
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con el contorno de la brisa. |
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Cautivo al fin que lo promueve |
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y al negro albor que lo sombrea, |
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el claroscuro redondea |
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la cima exacta del relieve. |
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Y el azabache submarino |
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ciñe a la hija de la espuma, |
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fingida en yeso, luz y bruma |
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de carbón, goma y disfumino. |
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Nada sabía del poema |
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que ya en mi lápiz apuntaba. |
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Venus tan sólo dibujaba |
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mi sueño prístino, suprema. |
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Feliz imagen que en mi vida |
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dio su más bella luminaria |
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a esta academia necesaria, |
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que abre su flor cuando se olvida. |
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3 |
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¡El Museo del Prado! ¡Dios mío! Yo tenía |
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pinares en los ojos y alta mar todavía |
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con un dolor de playas de amor en un costado, |
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cuando entré al cielo abierto del Museo del Prado. |
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¡Oh asombro! ¡Quién pensara que los viejos pintores |
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pintaron la Pintura con tan claros colores; |
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que de la vida hicieron una ventana abierta, |
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no una petrificada naturaleza muerta, |
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y que Venus fue nácar y jazmín trasparente, |
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no umbría, como yo creyera ingenuamente! |
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Perdida de los pinos y de la mar, mi mano |
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tropezaba los pinos y la mar de Tiziano, |
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claridades corpóreas jamás imaginadas, |
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por el pincel del viento desnudas y pintadas. |
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¿Por qué a mi adolescencia las antiguas figuras |
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le movieron el sueño misteriosas y oscuras? |
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Yo no sabía entonces que la vida tuviera |
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Tintoretto (verano), Veronés (primavera), |
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ni que las rubias Gracias de pecho enamorado |
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corrieran por las salas del Museo del Prado. |
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Las sirenas de Rubens, sus ninfas aldeanas |
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no eran las ruborosas deidades gaditanas |
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que por mis mares niños e infantiles florestas |
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nadaban virginales o bailaban honestas. |
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Mis recatados ojos agrestes y marinos |
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se hundieron en los blancos cuerpos grecolatinos. |
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Y me bañé de Adonis y Venus juntamente |
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y del líquido rostro de Narciso en la fuente. |
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Y -¡oh relámpago súbito!- sentí en la sangre mía |
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arder los litorales de la mitología, |
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abriéndome en los dioses que alumbró la Pintura |
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la Belleza su rosa, su clavel la Hermosura. |
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¡Oh celestial gorjeo! De rodillas, cautivo |
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del oro más piadoso y añil más pensativo, |
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caminé las estancias, los alados vergeles |
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del ángel que a Fra Angélico cortaba los pinceles. |
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Y comprendí que el alma de la forma era el sueño |
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de Mantegna, y la gracia, Rafael, y el diseño, |
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y oí desde tan métricas, armoniosas ventanas |
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mis andaluzas fuentes de aguas italianas. |
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Transido de aquel alba, de aquellas claridades, |
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triste «golfo de sombra», violentas oquedades |
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rasgadas por un óseo fulgor de calavera, |
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me ataron a los ímprobos tormentos de Ribera. |
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La miseria, el desgarro, la preñez, la fatiga, |
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el tracoma harapiento de la España mendiga, |
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el pincel como escoba, la luz como cuchillo |
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me azucaró la grácil abeja de Murillo. |
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De su célica, rústica, hacendosa, cromada |
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paleta golondrina María Inmaculada, |
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penetré al castigado fantasmal verdiseco |
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de la muerte y la vida subterránea del Greco. |
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Dejaba lo espantoso español más sombrío |
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por mis ojos la idea lancinante de un río |
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que clavara nocturno su espada corredora |
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contra el pecho elevado, naciente de la aurora. |
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Las cortinas del alba, los pliegues del celaje |
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colgaban sus clarísimos duros blancos al traje |
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del llanamente monje que Zurbarán humana |
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con el mismo fervor que el pan y la manzana. |
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¡Oh justo azul, oh nieve severa en lejanía, |
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trasparentada lumbre, de tan ardiente, fría! |
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La mano se hace brisa, aura sujeta el lino, |
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céfiro los colores y el pincel aire fino; |
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aura, céfiro, brisa, aire, y toda la sala |
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de Velázquez, pintura pintada por un ala. |
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¡Oh asombro! ¡Quién creyera que hasta los españoles |
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pintaron en la sombra tan claros arreboles; |
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que de su más siniestra charca luciferina |
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Goya sacara a chorros la luz más cristalina! |
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Mis oscuros demonios, mi color del infierno |
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me los llevó el diablo ratoneril y tierno |
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del Bosco, con su químico fogón de tentaciones |
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de aladas lavativas y airados escobones. |
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Por los senderos corren refranes campesinos. |
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Patinir azulea su albor sobre los pinos. |
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Y mientras que la muerte guadaña a la jineta, |
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Brueghel rige en las nubes su funeral trompeta. |
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El aroma a barnices, a madera encerada, |
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a ramo de resina fresca recién llorada; |
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el candor cotidiano de tender los colores |
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y copiar la paleta de los viejos pintores; |
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la ilusión de soñarme siquiera un olvidado |
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Alberti en los rincones del Museo del Prado; |
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la sorprendente, agónica, desvelada alegría |
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de buscar la Pintura y hallar la Poesía, |
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con la pena enterrada de enterrar el dolor |
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de nacer un poeta por morirse un pintor, |
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hoy distantes me llevan, y en verso remordido, |
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a decirte, ¡oh Pintura!, mi amor interrumpido. |
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Goya |
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La dulzura, el estupro, |
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la risa, la violencia, |
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la sonrisa, la sangre, |
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el cadalso, la feria. |
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Hay un diablo demente persiguiendo |
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a cuchillo la luz y las tinieblas. |
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De ti me guardo un ojo en el incendio. |
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A ti te dentelleo la cabeza. |
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Te hago crujir los húmeros. Te sorbo |
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el caracol que te hurga en una oreja. |
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A ti te entierro solamente |
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en el barro las piernas. |
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Una pierna. |
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Otra pierna. |
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Golpea. |
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¡Huir! |
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Pero quedarse para ver, |
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para morirse sin morir. |
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¡Oh luz de enfermería! |
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Ruedo tuerto de la alegría. |
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Aspavientos de la agonía. |
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Cuando todo se cae |
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y en adefesio España se desvae |
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y una escoba se aleja. |
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Volar. |
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El demonio, senos de vieja. |
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Y el torero, |
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Pedro Romero. |
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Y el desangrado en amarillo, |
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Pepe-Hillo. |
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Y el anverso |
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de la duquesa con reverso. |
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Y la Borbón esperpenticia |
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con su Borbón espertenticio. |
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Y la pericia |
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de la mano del Santo Oficio. |
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Y el escarmiento |
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del más espantajado |
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fusilamiento. |
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Y el repolludo |
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cardenal narigado, |
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narigudo. |
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Y la puesta de sol en la Pradera. |
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Y el embozado |
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con su chistera. |
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Y la gracia de la desgracia. |
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Y la desgracia de la gracia. |
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Y la poesía |
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de la pintura clara |
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y la sombría. |
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Y el mascarón |
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que se dispara |
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para |
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bailar en la procesión. |
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El mascarón, la muerte, |
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la Corte, la carencia, |
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el vómito, la ronda, |
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la hartura, el hambre negra, |
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el cornalón, el sueño, |
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la paz, la guerra. |
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¿De dónde vienes tú, gayumbo extraño, animal fino, |
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corniveleto, |
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rojo y zaíno? |
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¿De dónde vienes, funeral, |
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feto, |
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irreal |
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disparate real, |
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boceto, |
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alto |
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cobalto, |
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nube rosa, |
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arboleda, |
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seda umbrosa, |
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jubilosa |
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seda? |
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Duendecitos. Soplones. |
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Despacha, que despiertan. |
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El sí pronuncian y la mano alargan |
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al primero que llega. |
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Ya es hora. |
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¡Gaudeamus! |
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Buen viaje. |
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Sueño de la mentira. |
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Y un entierro |
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que verdaderamente amedrenta al paisaje. |
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Pintor. |
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En tu inmortalidad llore la Gracia |
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y sonría el Horror. |
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A ti, sonoro, puro, quieto, blando, |
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incalculable al mar de la paleta, |
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por quien la neta luz, la sombra neta |
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en su trasmutación pasan soñando. |
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A ti, por quien la vida combinando |
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color y color busca ser concreta; |
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metamorfosis de la forma, meta |
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del paisaje tranquilo o caminando. |
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A ti, armónica lengua, cielo abierto, |
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descompasado dios, orden, concierto, |
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raudo relieve, lisa investidura. |
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Los posibles en ti nunca se acaban. |
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Las materias sin términos te alaban. |
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A ti, gloria y pasión de la Pintura. |
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